Obtener unos embutidos de calidad,  requiere  una serie de fases,  desde la selección de la materia prima, el troceado o picado de la carne, pasando por el añadido de especias ... pero una parte fundamental en los embutidos curados es su  proceso de curación.

En este proceso de curación intervienen una serie de factores esenciales como el lugar, el clima y el tiempo de maduración.

En cuanto al lugar, la curación del embutido necesita de un sitio fresco y seco, con poca humedad.

El clima ideal para obtener las mejores condiciones en la curación de los embutidos debe ser seco y frío. Por ello la época de matanza casera es el invierno. Mucho calor o demasiada lluvia puede echar a perder el embutido.

¿Y cuánto tiempo hay que esperar para poder comer el chorizo o  el salchichón? Cada embutido necesita de un tiempo de curación diferente en función del tipo de producto y del calibre de su tripa. Lo que está claro es que un clima apropiado facilitará la curación del embutido en menor tiempo que un clima desfavorable.

En la provincia de Jaén los veranos son cortos, calientes y secos y los inviernos muy fríos y parcialmente nublados. El entorno natural en el que se encuentra Noalejo reúne esas condiciones climatológicas y naturales para el buen desarrollo de este proceso y la obtención de unos embutidos de la mejor calidad. El invierno es muy frío y seco y está rodeado de aire puro y fresco proporcionado por la Sierra.

Noalejo está ubicado en uno de los Parques Naturales más extensos de España, concretamente en la comarca de Sierra Mágina (Jaén), situado por encima de los 1.000 m. de altitud, ideal para la fabricación de embutidos.

 

Tierra de tradición artesana e industrial en donde la matazón, salazón y los embutidos han impulsado la actividad de la villa desde hace siglos.

Una de las claves del éxito de nuestros embutidos se debe al proceso de elaboración y curación que desde hace tres generaciones llevamos a cabo en embutidos Titos Bolívar, en la localidad de Noalejo al sur de la provincia de Jaén.